
15.9.07
5.9.07
Gracias y mil veces gracias
Parece mentira como puede cambiarte la vida en unas horas.
El pasado jueves a estas horas estaba en urgencias, con mi padre completamente ido a causa de una meningitis. En pocas horas había pasado de tener un "simple" dolor de cabeza, a no poder coordinar los movimientos ni articular las palabras.
El médico nos dijo que podía entrar en coma y morir. Tal vez superara la meningitis pero podrían quedarle secuelas.
Hace a penas un par de días preguntó como iba el Barça y el Real Madrid, y esas palabras me parecieron música celestial (y eso que no me gusta el fútbol :D).
Ahora está muy débil, pero vuelve a ser él. Y yo estoy tan feliz que podría reventar. No sólo porque mi padre está bien; también por todo lo aprendido de esta situación, por todo el apoyo y cariño que hemos recibido estos días, y porque al fin sé lo que es llorar de felicidad.
El pasado jueves a estas horas estaba en urgencias, con mi padre completamente ido a causa de una meningitis. En pocas horas había pasado de tener un "simple" dolor de cabeza, a no poder coordinar los movimientos ni articular las palabras.
El médico nos dijo que podía entrar en coma y morir. Tal vez superara la meningitis pero podrían quedarle secuelas.
Hace a penas un par de días preguntó como iba el Barça y el Real Madrid, y esas palabras me parecieron música celestial (y eso que no me gusta el fútbol :D).
Ahora está muy débil, pero vuelve a ser él. Y yo estoy tan feliz que podría reventar. No sólo porque mi padre está bien; también por todo lo aprendido de esta situación, por todo el apoyo y cariño que hemos recibido estos días, y porque al fin sé lo que es llorar de felicidad.
26.8.07
La Fuente
Navegando por Youtube encontré este montaje de la película The Fountain. Disfrutadlo porque creo que es precioso...
25.8.07
En busca del rey de los sueños I
En la cama, con la sábana hasta la nariz, veía a todas sus criaturas mirarla temblorosas. Hacía mucho que no dormían, tanto que sus ojitos de botón y sus narices de cristal se habían vuelto de carbón y hueso, y sus cuerpecitos rellenos de lana y azúcar habían encogido y parecían rellenos de cemento.
- ¿Porqué no dormís? – preguntó la maga con un hilo de voz.
- Ya lo sabes...-sollozó Manostontas.
- Pero no puedo hacer nada... – se incorporó y todas las criaturas se subieron a su cama.
- Si que puedes...se supone que eres maga ¿no? – dijo Setavenenosa.
- Si, pero hay veces que la magia no funciona...simplemente no puedo...
- ¿Y porqué no utilizas una de esas hierbas dormilonas?-preguntó Conejorosa.
Una de las hierbas dormilonas se despertó y se agitó con fuerza.
- No puedo...Tendría el sueño de los tontos y vosotros desapareceríais.
- Pero estamos muy cansados...-susurró Serpientecabezuda.
- Venid... – les pidió la Maga abriendo los brazos.
Todos se abalanzaron sobre ella y la Maga les abrazó con fuerza, y les cantó una canción mágica para que pudieran dormir un rato.
En la colina de los ratones,
El rey Ratón duerme con su reina,
Y sus pequeños y suaves ratoncitos
Con las patitas enfundadas en mitones.
La luna los mira y canta,
Una canción eterna que nadie conoce;
Sólo ella y sus amantes,
Y tal vez el sauce y el lirón.
Duermen plácidamente
Arropados por la noche,
Rodeados de sueños que huelen a queso y vino viejo,
a almendras y a tarta de limón.
El rey Ratón, con su reina,
Y sus pequeños y suaves ratoncitos
Con las patitas enfundadas en mitones.
Sus criaturas se durmieron, pero ella sabía que su sueño no duraría mucho, sólo hasta que el rey Ratón se despertara.
Miró por la ventana, des de donde se veía un mar infinito y su barco negro anclado, esperando partir pronto. Ha llegado el momento, pensó.
Dejó a sus pequeños en la cama, y les besó uno a uno en las suaves barriguitas que se movían tranquilas y acompasadas.
- Pronto volveré – susurró – Lo prometo.
- ¿Porqué no dormís? – preguntó la maga con un hilo de voz.
- Ya lo sabes...-sollozó Manostontas.
- Pero no puedo hacer nada... – se incorporó y todas las criaturas se subieron a su cama.
- Si que puedes...se supone que eres maga ¿no? – dijo Setavenenosa.
- Si, pero hay veces que la magia no funciona...simplemente no puedo...
- ¿Y porqué no utilizas una de esas hierbas dormilonas?-preguntó Conejorosa.
Una de las hierbas dormilonas se despertó y se agitó con fuerza.
- No puedo...Tendría el sueño de los tontos y vosotros desapareceríais.
- Pero estamos muy cansados...-susurró Serpientecabezuda.
- Venid... – les pidió la Maga abriendo los brazos.
Todos se abalanzaron sobre ella y la Maga les abrazó con fuerza, y les cantó una canción mágica para que pudieran dormir un rato.
En la colina de los ratones,
El rey Ratón duerme con su reina,
Y sus pequeños y suaves ratoncitos
Con las patitas enfundadas en mitones.
La luna los mira y canta,
Una canción eterna que nadie conoce;
Sólo ella y sus amantes,
Y tal vez el sauce y el lirón.
Duermen plácidamente
Arropados por la noche,
Rodeados de sueños que huelen a queso y vino viejo,
a almendras y a tarta de limón.
El rey Ratón, con su reina,
Y sus pequeños y suaves ratoncitos
Con las patitas enfundadas en mitones.
Sus criaturas se durmieron, pero ella sabía que su sueño no duraría mucho, sólo hasta que el rey Ratón se despertara.
Miró por la ventana, des de donde se veía un mar infinito y su barco negro anclado, esperando partir pronto. Ha llegado el momento, pensó.
Dejó a sus pequeños en la cama, y les besó uno a uno en las suaves barriguitas que se movían tranquilas y acompasadas.
- Pronto volveré – susurró – Lo prometo.
AHUYENTEMOS EL TIEMPO, AMOR...Gioconda Belli
Ahuyentemos el tiempo, amor,
que ya no exista;
esos minutos largos que desfilan pesados
cuando no estás conmigo
y estás en todas partes
sin estar pero estando.
Me dolés en el cuerpo,
me acariciás el pelo
y no estás
y estás cerca,
te siento levantarte
desde el aire llenarme
pero estoy sola, amor,
y este estarte viendo
sin que estés,
me hace sentirme a veces
como una leona herida,
me retuerzo
doy vueltaste busco
y no estás
y estás
allí
tan cerca.
que ya no exista;
esos minutos largos que desfilan pesados
cuando no estás conmigo
y estás en todas partes
sin estar pero estando.
Me dolés en el cuerpo,
me acariciás el pelo
y no estás
y estás cerca,
te siento levantarte
desde el aire llenarme
pero estoy sola, amor,
y este estarte viendo
sin que estés,
me hace sentirme a veces
como una leona herida,
me retuerzo
doy vueltaste busco
y no estás
y estás
allí
tan cerca.
26.5.07
Soñar que la vida es sueño y que el sueño es vida, que no hay montaña ni valle en el camino, sino valle y montaña en los ojos que nos impiden volar. Retener el miedo como un tesoro, apretado contra el pecho, como única realidad. Saber que el miedo que ahoga el aliento no es real, y desprenderse de las capas y capas de mente que nos impiden amar, y saber, y llorar.
Ahogar el grito un instante y soltarlo al infinito en un lamento constante para que llegue a Dios, durante el trayecto inacabable que separa el tu del yo.
Saltar y bailar como locos que han vuelto a nacer en la vejez de su alma; desprenderse de todo aquello que tapa el cuerpo y cubre el alma; gozar amando, gozar sufriendo, gozar gozando, y al final, gozar del viaje infinito que nos enseña a gozar.
Ahogar el grito un instante y soltarlo al infinito en un lamento constante para que llegue a Dios, durante el trayecto inacabable que separa el tu del yo.
Saltar y bailar como locos que han vuelto a nacer en la vejez de su alma; desprenderse de todo aquello que tapa el cuerpo y cubre el alma; gozar amando, gozar sufriendo, gozar gozando, y al final, gozar del viaje infinito que nos enseña a gozar.
22.2.07
Había una vez una princesa que andaba por los bosques. A veces a gatas, a veces con los ojos cerrados; a veces saltando y corriendo para atrás. A veces andaba con las manos, y a veces pegaba la barriga al suelo y se arrastraba como las serpientes.
A veces dormía en cuevas de lobos, y a veces en las colmenas.
A veces se bañaba en seco y a veces se secaba en un río. A veces iba desnuda y a veces vestida; con corteza de arce, o corteza de encina, o con corteza de cortezas de cerdo.
A veces cantaba mal, y a veces cantaba peor aún; aunque en silencio cantaba como los ángeles. A veces rompía las montañas gritando en medio de una llantina, y a veces provocaba terremotos con su enorme y estridente risa.
A veces las flores crecían a su paso, pero otras veces las flores se apartaban y la dejaban sola con la tierra seca. Y a veces la tierra seca se hartaba y le clavaba en la planta de los pies sus piedras. A veces ella escupía a la tierra seca por ser tan antipática, mezquina y rastrera; y a veces la tierra seca lloraba y a ella le daba pena, y a veces la consolaba.
A veces quería a todos, y a veces no quería a nadie. A veces preparaba meriendas y acudía el universo entero comprimido y adaptado a nuestra realidad paralela. A veces preparaba meriendas y no acudía nadie; sólo un enorme agujero negro que se comía todas las magdalenas, la mermelada, el cacao, incluso la mesa y a ella misma si no corría rauda y veloz hacía el infinito.
A veces surcaba la Nada montada en un ejército de mariposas, y a veces se consumía de pena en el Todo porque sus mariposas se morían si no estaban en la Nada.
A veces le gustaba gritar al viento que ella era un vaso de sangre, y que su sangre era bonita y que amaba su sangre por ser tan roja y brillante. A veces gritaba que ella era un vaso de horchata, y que serlo era empalagoso.
A veces creaba reinos en los lugares más insospechados. A veces en una caja de cerillas, donde metía a cien pueblos con sus aldeanos y sus vaquitas y cerditos. También metía ejércitos, castillos y dragones, y ella abría la cajita de vez en cuando y se asomaba para ver a sus súbditos, que la adoraban y amaban más que a la vida misma. Y eso le gustaba porque su ego crecía y se sentía perfecta en todas sus facetas.
A veces se golpeaba la cabeza contra las ramas de los árboles, porque a veces olvidaba que detrás de una rama viene otra y otra y otra, y que si no se agacha la cabeza uno se queda medio lelo.
A veces se golpeaba a posta porque nada era como nada era como nada era como nada era como nada era como nada era como nada era como nada era como y eso despertaba su ira.
A veces se golpeaba contra los troncos porque se aburría, y era más divertido que arrancarse el pelo a mechones.
A veces se cansaba de hacer tantas cosas y se enterraba en la tierra y mandaba la existencia a tomar viento fresco, y dormía calentita y resguardada con sus amigos los bichitos, que se acurrucaban junto a ella para que el frío y la humedad no calara sus pobres no-huesos.
A veces era la Princesa A Veces, y a veces era la Princesa A Veces también, y a veces los cuentos se terminan, o a veces no o a veces si y también y quizás y más tarde y un poquito más que no tengo sueño y fin.
A veces dormía en cuevas de lobos, y a veces en las colmenas.
A veces se bañaba en seco y a veces se secaba en un río. A veces iba desnuda y a veces vestida; con corteza de arce, o corteza de encina, o con corteza de cortezas de cerdo.
A veces cantaba mal, y a veces cantaba peor aún; aunque en silencio cantaba como los ángeles. A veces rompía las montañas gritando en medio de una llantina, y a veces provocaba terremotos con su enorme y estridente risa.
A veces las flores crecían a su paso, pero otras veces las flores se apartaban y la dejaban sola con la tierra seca. Y a veces la tierra seca se hartaba y le clavaba en la planta de los pies sus piedras. A veces ella escupía a la tierra seca por ser tan antipática, mezquina y rastrera; y a veces la tierra seca lloraba y a ella le daba pena, y a veces la consolaba.
A veces quería a todos, y a veces no quería a nadie. A veces preparaba meriendas y acudía el universo entero comprimido y adaptado a nuestra realidad paralela. A veces preparaba meriendas y no acudía nadie; sólo un enorme agujero negro que se comía todas las magdalenas, la mermelada, el cacao, incluso la mesa y a ella misma si no corría rauda y veloz hacía el infinito.
A veces surcaba la Nada montada en un ejército de mariposas, y a veces se consumía de pena en el Todo porque sus mariposas se morían si no estaban en la Nada.
A veces le gustaba gritar al viento que ella era un vaso de sangre, y que su sangre era bonita y que amaba su sangre por ser tan roja y brillante. A veces gritaba que ella era un vaso de horchata, y que serlo era empalagoso.
A veces creaba reinos en los lugares más insospechados. A veces en una caja de cerillas, donde metía a cien pueblos con sus aldeanos y sus vaquitas y cerditos. También metía ejércitos, castillos y dragones, y ella abría la cajita de vez en cuando y se asomaba para ver a sus súbditos, que la adoraban y amaban más que a la vida misma. Y eso le gustaba porque su ego crecía y se sentía perfecta en todas sus facetas.
A veces se golpeaba la cabeza contra las ramas de los árboles, porque a veces olvidaba que detrás de una rama viene otra y otra y otra, y que si no se agacha la cabeza uno se queda medio lelo.
A veces se golpeaba a posta porque nada era como nada era como nada era como nada era como nada era como nada era como nada era como nada era como y eso despertaba su ira.
A veces se golpeaba contra los troncos porque se aburría, y era más divertido que arrancarse el pelo a mechones.
A veces se cansaba de hacer tantas cosas y se enterraba en la tierra y mandaba la existencia a tomar viento fresco, y dormía calentita y resguardada con sus amigos los bichitos, que se acurrucaban junto a ella para que el frío y la humedad no calara sus pobres no-huesos.
A veces era la Princesa A Veces, y a veces era la Princesa A Veces también, y a veces los cuentos se terminan, o a veces no o a veces si y también y quizás y más tarde y un poquito más que no tengo sueño y fin.
16.12.06
Una lágrima de cristal brotó con el quejido del violín. Cómo le dolió esa nota arrancada desde lo más profundo del oscuro océano que es el alma.
¿Qué tienen las hadas de la música, que nos arrancan de nuestro falso y beatífico conformismo y nos echan al foso de las inquietudes, donde fieras con garras de hielo nos desgarran la carne para darse un festín?
Y allí, con el alma esparcida y sin piel, nos miramos al espejo de nuestra vida, y nos preguntamos: ¿cuál es la pregunta correcta? Porque la respuesta ya no nos atrevemos ni a soñarla. Nos hemos prohibido darnos respuestas, no sea que vayamos a acertar, no sea que nuestros ojos de autómata se atrevan a ver más allá de nuestros limites auto impuestos. No sea que nos convirtamos en los dioses de nuestras vidas...
Hada de la música, mi lágrima de cristal te la regalo, para que la añadas a tu collar, y espero poder regalarte muchas más para que, como un trofeo, tu la muestres a los que deseen verlas, a los que esperen verlas, a los que se alegren de verlas, porque en una lágrima hay más vida que en litros de sangre, y más pasión que en mil besos. Porque una lágrima duele lo que no duele un puñal, y alivia lo que no alivian mil palabras de consuelo. Porque una lágrima bien llorada, es un pájaro de infinitas alas con infinitos caminos que volar...
¿Qué tienen las hadas de la música, que nos arrancan de nuestro falso y beatífico conformismo y nos echan al foso de las inquietudes, donde fieras con garras de hielo nos desgarran la carne para darse un festín?
Y allí, con el alma esparcida y sin piel, nos miramos al espejo de nuestra vida, y nos preguntamos: ¿cuál es la pregunta correcta? Porque la respuesta ya no nos atrevemos ni a soñarla. Nos hemos prohibido darnos respuestas, no sea que vayamos a acertar, no sea que nuestros ojos de autómata se atrevan a ver más allá de nuestros limites auto impuestos. No sea que nos convirtamos en los dioses de nuestras vidas...
Hada de la música, mi lágrima de cristal te la regalo, para que la añadas a tu collar, y espero poder regalarte muchas más para que, como un trofeo, tu la muestres a los que deseen verlas, a los que esperen verlas, a los que se alegren de verlas, porque en una lágrima hay más vida que en litros de sangre, y más pasión que en mil besos. Porque una lágrima duele lo que no duele un puñal, y alivia lo que no alivian mil palabras de consuelo. Porque una lágrima bien llorada, es un pájaro de infinitas alas con infinitos caminos que volar...
1.12.06
26.11.06
19.11.06
27.10.06
23.9.06
¿Te conté que las guitarras suspiran?
Cuando bailan los dedos en sus cuerdas
Y cuando el poeta canta
Y entorna los ojos en muda plegaria
Hacia su corazón
¿Te conté que gimen?
¿Que con sus latidos, al alba,
lloran a las pobres almas
que mueren por amor?
¿Te conté que sufren?
¿Cuándo extasiado,
el poeta su alma entrega
a los amantes que el destino unió?
¿Te conté que gritan?
Cuando el poeta sangra,
Rota su pasión,
Y ciego su dolor
¿Te conté que las guitarras rezan con ardor?
Madhuvari
Cuando bailan los dedos en sus cuerdas
Y cuando el poeta canta
Y entorna los ojos en muda plegaria
Hacia su corazón
¿Te conté que gimen?
¿Que con sus latidos, al alba,
lloran a las pobres almas
que mueren por amor?
¿Te conté que sufren?
¿Cuándo extasiado,
el poeta su alma entrega
a los amantes que el destino unió?
¿Te conté que gritan?
Cuando el poeta sangra,
Rota su pasión,
Y ciego su dolor
¿Te conté que las guitarras rezan con ardor?
Madhuvari
21.9.06
Si la vida fuera un paño
Donde derramar las lágrimas;
Y el sol un mero astro
Con el que nos calentáramos;
Si las montañas fueran sólo
moles de roca y barro;
Y si el corazón no fuera otro
Que un simple órgano acompasado.
¿Qué me quedaría?
¿Cerrar el alma,
con llave y candado?
¿Para que no huyera
ni sentimiento ni gracia,
ni dolor ni llanto?
Y si cierto fuera...
¿Por qué en las horas tristes,
Sigue mi alma volando?
¿Por qué sigue bailando
Aún con los pies destrozados?
Que aunque el aire gima
Con dolor desgarrado,
Y aunque cada respiración
sea puñal envenenado,
yo digo:
¡Aquí estoy porque he venido!
Y con risas me despido
de las zarzas del camino,
de las miradas solemnes
y del juicio del bendito.
Que aunque a muchos mal les pese,
como bien dijo el poeta,
“que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son”.
Madhuvari
Donde derramar las lágrimas;
Y el sol un mero astro
Con el que nos calentáramos;
Si las montañas fueran sólo
moles de roca y barro;
Y si el corazón no fuera otro
Que un simple órgano acompasado.
¿Qué me quedaría?
¿Cerrar el alma,
con llave y candado?
¿Para que no huyera
ni sentimiento ni gracia,
ni dolor ni llanto?
Y si cierto fuera...
¿Por qué en las horas tristes,
Sigue mi alma volando?
¿Por qué sigue bailando
Aún con los pies destrozados?
Que aunque el aire gima
Con dolor desgarrado,
Y aunque cada respiración
sea puñal envenenado,
yo digo:
¡Aquí estoy porque he venido!
Y con risas me despido
de las zarzas del camino,
de las miradas solemnes
y del juicio del bendito.
Que aunque a muchos mal les pese,
como bien dijo el poeta,
“que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son”.
Madhuvari
16.9.06
El corazón y la Rosa
Había una vez un corazón sin mácula,
Rojo diamante de ternura y ardor.
De día latía con compás de foxtrot.
De noche nocturnos de violín.
Al amanecer, sonatas de tocador.
De una rosa,
Hermosa,
Se enamoró.
Fragante aroma
Y tacto de...flor.
No vio sus espinas.
Ni vio la traición.
Llena su sangre
De honda emoción.
Abrazó la rosa,
Y ésta pinchó.
En la carne más tierna
Con saña mordió.
Ay, ay...pobre corazón.
Que dulces tus lágrimas,
Que dulce el dolor.
Mis espinas te dejo,
Y también la prisión
De conocer al fin
El verdadero amor:
Que no hay rosa sin espinas,
Ni corazón
Que por mucho que amara
Nunca se hirió.
Madhuvari
Rojo diamante de ternura y ardor.
De día latía con compás de foxtrot.
De noche nocturnos de violín.
Al amanecer, sonatas de tocador.
De una rosa,
Hermosa,
Se enamoró.
Fragante aroma
Y tacto de...flor.
No vio sus espinas.
Ni vio la traición.
Llena su sangre
De honda emoción.
Abrazó la rosa,
Y ésta pinchó.
En la carne más tierna
Con saña mordió.
Ay, ay...pobre corazón.
Que dulces tus lágrimas,
Que dulce el dolor.
Mis espinas te dejo,
Y también la prisión
De conocer al fin
El verdadero amor:
Que no hay rosa sin espinas,
Ni corazón
Que por mucho que amara
Nunca se hirió.
Madhuvari
14.9.06
"Así" (Alfonsina Storni)
Hice el libro así:
Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí.
Mariposa triste, leona cruel,
Di luces y sombra todo en una vez.
Cuando fui leona nunca recordé
Cómo pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudiera un día zarpar o morder.
Encogida a ratos y a saltos después
Sangraron mi vida y a sangre maté.
Sé que, ya paloma, pesado ciprés.
O mata florida, lloré y más lloré.
Ya probando sales, ya probando miel,
Los ojos lloraron a más no poder.
Da entonces lo mismo, que lo he visto bien,
Ser rosa o espina, ser néctar o hiel.
Así voy a curvas con mi mala sed
Podando jardines de todo jaez.
Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí.
Mariposa triste, leona cruel,
Di luces y sombra todo en una vez.
Cuando fui leona nunca recordé
Cómo pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudiera un día zarpar o morder.
Encogida a ratos y a saltos después
Sangraron mi vida y a sangre maté.
Sé que, ya paloma, pesado ciprés.
O mata florida, lloré y más lloré.
Ya probando sales, ya probando miel,
Los ojos lloraron a más no poder.
Da entonces lo mismo, que lo he visto bien,
Ser rosa o espina, ser néctar o hiel.
Así voy a curvas con mi mala sed
Podando jardines de todo jaez.
3.9.06
Si mi maño teñida de rojo
Osara clavarse en la tierra más dura y más yerma,
Con dedos firmes e incansables
Como pequeños gusanos que a su hogar regresan.
Si a mi mano atrevida le siguiera mi brazo,
Y después de éste todo mi cuerpo doblegado,
Incansable, como una raíz que las piedras ignora
Y lucha por agarrarse aún con más fuerza
A la tierra que la aborta.
Y si mi alma se atreviera a comer el sustrato
Que a pesar de ser pobre la alimenta;
Y si dejara que las lágrimas corrieran
Como un río subterráneo de mil caballos desbocados.
Tal vez esta tierra dura y yerma se ablandara,
Y abriendo sus brazos con orgullo me acogiera.
Y tal vez yo entonces,
Dormida y desnuda en su regazo,
Me convirtiera en una insignificante semilla
Que esperanzada y sin prisa
Sólo la lluvia aguarda.
Madhuvari
Osara clavarse en la tierra más dura y más yerma,
Con dedos firmes e incansables
Como pequeños gusanos que a su hogar regresan.
Si a mi mano atrevida le siguiera mi brazo,
Y después de éste todo mi cuerpo doblegado,
Incansable, como una raíz que las piedras ignora
Y lucha por agarrarse aún con más fuerza
A la tierra que la aborta.
Y si mi alma se atreviera a comer el sustrato
Que a pesar de ser pobre la alimenta;
Y si dejara que las lágrimas corrieran
Como un río subterráneo de mil caballos desbocados.
Tal vez esta tierra dura y yerma se ablandara,
Y abriendo sus brazos con orgullo me acogiera.
Y tal vez yo entonces,
Dormida y desnuda en su regazo,
Me convirtiera en una insignificante semilla
Que esperanzada y sin prisa
Sólo la lluvia aguarda.
Madhuvari
24.8.06
4.8.06
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